Resulta que algo no cuadra en el caso de las partidas de aceite de girasol contaminadas. Es indudable que el caso es más  grave del que nos quieren hacer creer,  pues países como Francia y Holanda lo detectarón antes de llegar al consumo humano y controlaron rápidamente el tema.

Esto demuestra la falta de medios para el control que la Administración tiene. Ahora  nos quieren decir que marcas de aceite están contaminadas. Muchos ciudadanos se han visto afectados, ya que ese aceite digan lo que digan sirve para cocinar múltiples productos tanto para uso individual como industriales pre cocinados y envasados que ya se han vendido y hasta consumido.

Lo cual demuestra que en todo el asunto se hace creer a la opinión publica que los controles del estado en esta materia han funcionado correctamente y eso no es cierto.

Se deberían depurar responsabilidades y por lo tanto las correspondientes dimisiones. Pero claro en este país con el gobierno que los españoles han votado ,  moleste a quien sea,  no dimite nadie.

Lo triste es que es un caso muy parecido al famoso aceite de colza y nada pasara. En eso España es tercermundista.